(Maratón 9/9)
Alek Vólkov
Apreté los puños con fuerza e intenté relajarme hasta que pudiéramos llegar a nuestro destino.
Se me hacía completamente imposible teniendo en cuenta que mi mujer embarazada se encontraba desaparecida y los incompetentes de mis hombres no sabían nada de ella ni a donde había ido.
Sobre todo María, quién era la que había quedado a su cuidado. Confíe en ella para que velará por ellos y fue lo que menos hizo.
Íbamos camino a la mansión, pues después del mensaje que rec