(Maratón 3/9)
Alek Vólkov
Dejé caer todo el peso de mi cuerpo en el asiento trasero del auto y coloqué el teléfono a la altura de mi oreja solo para poder escucharla.
Había decidido venirme a uno de los autos que se encontraban en el estacionamiento del hotel para poder hablar con ella tranquilamente y sin interrupciones.
Mis hombres y Vlad se encontraban en la habitación durmiendo luego de un largo viaje, pero yo decidí aprovechar mi tiempo libre para saber de mí mujer e hijo.
No tenía nada