Alek Vólkov
(Maratón 1/13)
Tiré la puerta del despacho con fuerza y me acerqué hasta el mini bar que se encontraba allí, me serví un trago, me lo bebí de un solo golpe y maldije en voz alta al sentir como el jodido Vodka quemó mi garganta.
Dasha se había ido a quien sabe dónde a correr para despejar su mente porque ya no se sentía segura a mi lado, porque la hice sentir mal con mis palabras y jodida actitud.
¡Maldita sea!
De mal humor y sin poder controlar mi furia, lancé el vaso de mi vista