Dasha Petrov
Un jodido calambre en mi pierna izquierda me hizo despertarme con incomodidad. Abrí los ojos lentamente y traté de acostambrame a la luz que entraba por la ventana, tapé mis ojos y alcé mi cabeza intentando descubrir qué carajos hacia que mi pierna doliera tanto.
Al instante lo supe.
Alek se encontraba encima de mí, invadiendo mi espacio personal y más dormido que bebé recién nacido. Sonreí al verlo y sin poder evitarlo acaricié su rostro con delicadeza y tratando de no despertar