Alek Vólkov
Tiré el fajo de billetes encima de la sucia mesa y miré con desdén al tipo que se encontraba frente a mí de pie. Cómo lo imaginé, este tomó el dinero rápidamente y lo llevó a su nariz durante unos segundos para luego gemir y guardarlo en sus bolsillos.
Algo patético, la verdad.
—Tu trabajo ya está listo, ahora necesito que te desaparezcas del mapa por un tiempo y vuelvas solo cuando yo así lo decida, ¿Quedó claro? —Ordené con voz dura.
Había sido muy eficiente al traer al hombre