En frente de todos, ella mostró una imagen de rectitud y justicia.
Lina no tuvo tiempo para ocuparse de ella y dijo directamente:
—Aparta.
Luciana no esperaba que Lina fuera tan decidida. Una sonrisa burlona se formó en la comisura de sus labios:
—Lina, cuando haces algo mal, debes reconocerlo y ponerte en posición cuando te golpean.
—Golpear a alguien sin razón es tu error. ¿Ahora no te disculpas? ¿Tienes que hacer que los organizadores intervengan y te saquen a la fuerza antes de detene