Capítulo120
La bulliciosa sala se calmó por el grito de socorro.

—¡Ayuda, alguien, salven a mi hijo!

Lina miró incrédula esta escena. No era la primera vez; Elena volvía a interpretar este acto. ¿Estaba obsesionada con actuar?

Juan, a poca distancia, vio lo que estaba sucediendo. Sus ojos se enturbiaron lentamente mientras se acercaba. Observó a Elena en el suelo.

En ese momento, ya no había tiempo para preguntarle a Elena por qué estaba allí. Ella agarró su mano, con la cara distorsionada por el dolor.
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