—Fabio, te recomiendo que te entregues, confieses tus crímenes y dejes que esas mujeres y niños que secuestraste regresen a casa lo antes posible. De lo contrario, tus pecados, aunque mueras mil veces, no serán suficientes para expiarlos.
Al escuchar esto, Fabio estalló en carcajadas.
—¿Entregarme? Señorita Torres, ¡esta es la broma más divertida que he escuchado en mi vida!
Antes de que pudiera terminar su frase, la expresión de Fabio cambió repentinamente.
Al siguiente segundo, extendió la