Lucas frunció el ceño y dijo:
—Lina, nos has asustado a todos esta vez. Especialmente al abuelo, que no ha cerrado los ojos en tres días.
Lina miró apenada a Adrián y dijo:
—Abuelo, lo siento...
Adrián tomó la mano de Lina y dijo:
—No te disculpes, hija. ¿Qué tienes que pedir perdón? Has pasado por algo tan grave, tu cuerpo ha sufrido mucho. Gracias a ese muchacho de los Paredes, Leandro, que arriesgó su vida para sacarte del fuego...
Al mencionar a Leandro, Lina miró a su alrededor per