—Correcto, ella merece cada parte del castigo. Esta cuestión está en tus manos ahora.
Los Torres y Los Paredes llegaron a un acuerdo sin decir una palabra. Las consecuencias para Lorena ya eran previsibles.
En una habitación oscura y húmeda, Lorena estaba atada de pies y manos, sus ojos cubiertos con un paño negro, y una media sucia metida en su boca, impidiéndole hablar, solo emitiendo sonidos lastimeros...
Justo en ese momento, la puerta de la habitación, antes oscura, se abrió, y unos paso