Leah
Sabía que la muerte era la única forma de escapar de las cadenas de Aiden, pero no sería la mía.
Matarlo sería fácil. Lo había visto dormir las suficientes noches como para saber que era posible. Solo necesitaba decidirme a apuñalarlo de verdad. Él bajaba la guardia conmigo, convencido de que yo no me atrevería. Esa arrogancia le costaría caro.
Salió del armario con el abrigo a medio poner, deslizando una pistola en su funda. Odiaba cómo sus ojos se suavizaban al encontrarse con los