Leah
Cuando estás enfadado, cuando me tocas, cuando intentas hacerte la víctima como ahora mismo, lo siento. Siento cada emoción filtrándose en la forma en que pronuncias mi nombre.
—Hay muchas cosas que odias de mí —dijo él, con una pequeña sonrisa asomando en sus labios—. Esa no es una de ellas.
Te equivocas, Aiden. Odio cada maldita cosa de ti.
—¿Crees que no te dispararía? ¿Es por eso que pateaste el arma hacia mí?
—Si hubieras querido matarme, habrías usado el cuchillo que escondiste