Y aquí me encontraba en mi habitación, pensando, pensando que si el destino no fuese tan bromista conmigo justo ahora estaría en una fría y fétida celda y no aquí en la comodidad de mi cama.
Es que solo a mi y al pato Lucas nos pasan tantas desgracias. Creo que en la cara en lugar de tener cejas, ojos y boca como la gente normal tengo es un cartel que dice: ¡Ven vida haz lo que quieras conmigo! O ¡Ven, juega conmigo!
Estoy más salada que las partes íntimas de la sirenita, en realidad. En fin.
M