*—Ezra:
Media hora después, llegaron a su destino. Frente a ellos se alzaba un elegante restaurante de un solo piso, rodeado por extensos jardines perfectamente cuidados. Los enormes ventanales de cristal dejaban escapar una cálida iluminación dorada que hacía brillar el interior, mientras que la entrada, decorada con fuentes, arreglos florales blancos y faroles de hierro forjado, transmitía una sofisticación casi intimidante.
Mientras esperaban su turno para detenerse frente a la entrada, Ezr