*—Ezra:
Esos primeros días en París se sentían como un sueño hecho realidad, de esos que uno teme despertar demasiado pronto. Cada rincón de la ciudad parecía diseñado para ellos, como si el tiempo hubiera decidido avanzar más despacio para permitirles disfrutar de cada instante.
Habían recorrido calles llenas de historia, cafés encantadores y paisajes que parecían salidos de una pintura, mientras Ezra se maravillaba con todo lo que veía y Dante lo observaba con la satisfacción silenciosa de q