*—Ezra:
Ezra volvió a agradecer por las flores. Poco después, uno de los camareros se acercó con una pequeña mesa auxiliar para colocar el enorme ramo sin que estorbara durante la cena. Lo acomodó con cuidado, permitiendo que las rosas siguieran decorando el ambiente, y luego les sirvió una nueva copa de vino antes de retirarse discretamente.
La conversación fluyó con naturalidad. Dante parecía haber organizado hasta el último detalle de la velada, pues ningún camarero se acercó a preguntar qu