*—Ezra:
En silencio, empezó a preparar lo necesario: gasas, toallitas antisépticas, crema antibiótica, vendas. Una vez ordenado el pequeño arsenal médico, se levantó para tomar a Draco y llevarlo a la cocina. Lo depositó frente al dispensador automático y presionó un botón, liberando una porción extra de comida. El gato, satisfecho por la ofrenda, se concentró de inmediato en devorarla, dejándolos solos.
Ezra se lavó las manos en el fregadero, asegurándose de que no quedara ni un rastro