*—Dante:
Fue a la pista principal del club. Las luces blancas barrían el suelo y su vista, destellando contra superficies metálicas y piel sudada. El mar de cuerpos se movía al ritmo de la música, pero entre todos esos rostros, no había ni un fragmento de Ezra. Siguió avanzando a paso largo, con el pulso ardiendo.
Se abrió paso hacia las áreas semiprivadas, esos pequeños cubículos delimitados por cortinas oscuras donde los miembros menos exclusivos del club bebían, tonteaban y se perdían en jue