*—Ezra:
Ante su respuesta positiva de que podía quitarle el resto de la ropa, Dante se levantó y sonrió, visiblemente emocionado.
Ezra cerró las piernas un instante para facilitarle el movimiento y, cuando el alfa estuvo a su altura, se inclinó hacia él con una atención casi reverente. Como un niño frente a una golosina largamente esperada, tomó ambos bordes del short y de la ropa interior, tirando de ellos hacia abajo mientras se agachaba.
Las prendas se deslizaron por sus piernas blanquecinas