Incentivado por el Tío Angelo, el Viejo Curie negoció con el dueño de la tienda por primera vez. El comerciante, sorprendido, ofreció un descuento de R$ 10,00 por kilo y no escatimó en elogios, diciendo que jamás habría esperado que alguien con ese porte y temperamento fuera tan habilidoso para regatear.
Esto dejó al Viejo Curie extremadamente radiante. A partir de ahí, ir al mercado con el Tío Angelo se convirtió en el punto culminante de su día. Recientemente, incluso cuando una ola de frío a