—Querida, esta es tu primera vez en nuestra casa. No te pongas nerviosa, siéntete como en casa —dijo la Sra. Helza a Vivian, con el rostro lleno de ternura.
Sin embargo, a Vivian le pareció ver un brillo fugaz en los ojos de la Sra. Helza, como la excitación de alguien que ha estado perdido en el desierto durante mucho tiempo, a punto de morir de sed, y de repente encuentra un oasis. Vivian finalmente había logrado ser elegida por Marcelo, así que a la mujer no le importaba si ella cooperaba co