Alessandro respiró aliviado al escuchar a Luana decir que todo estaba bien; el peso que lo oprimía finalmente había desaparecido.
— Luana, si algo te sucede, debes avisarme — dijo Alessandro.
En un momento tan difícil, debería estar luchando al lado de Luana, pero ahora yacía indefenso en una cama de hospital.
Esa sensación de impotencia lo hacía odiarse a sí mismo.
— Bien. Entendido — Luana hizo una pausa. — La policía viene a buscarme, ya no puedo seguir hablando contigo. Descansa un poco.
Lu