Lorena miró al anciano con la cabeza inclinada hacia atrás, como si buscara ayuda.
Abrió la boca, queriendo decir algo.
Deseaba desesperadamente contarle al anciano que no era hija de aquellas personas, que había sido capturada.
Quería ir a casa; nunca antes las ganas de volver a casa habían sido tan fuertes, como si alguna fuerza la estuviera impulsando hacia adelante.
— Luana...
Llevaba tanto tiempo sin hablar que su voz sonaba terriblemente ronca. Solo logró pronunciar dos palabras, pero par