Lucca se quedó sorprendido y ya no se atrevió a acercarse más, mucho menos a decir que quería cargar a Mimi.
Al ver la expresión abatida de Lucca, Luana sintió una punzada de impotencia.
¡Esa pequeña criatura blanca era demasiado rencorosa!
Lucca y Matteo solo le habían gritado una vez, y ella ya les guardaba resentimiento.
—Lucca, Mimi todavía no se ha acostumbrado al entorno. Cuando conozca mejor a todos, jugará contigo —lo consoló Luana.
—Mmm.
Lucca asintió con tristeza.
No se le ocurr