—Oye, papá, ¿por qué me llamas de repente? ¿Le pasó algo a Lucca y a los demás?
Luana estaba ocupada cuando recibió inesperadamente una llamada del anciano.
El abuelo miró a Mia, que se rascaba frenéticamente por todo el cuerpo, y durante un momento no supo cómo empezar la conversación.
—¡Habla más fuerte!
La voz de Luana se elevó de inmediato y su corazón comenzó a latir con fuerza.
Un mal presentimiento invadió su mente.
Sentía que algo debía haberles ocurrido a los niños; de lo contrari