Alessandro sonrió, y al instante la tensión en la habitación se alivió.
—Aunque ya sabemos que su identidad es falsa, creo que ha llegado el momento de desactivar esa bomba de relojería llamada Vanessa —le dijo Luana con firmeza.
—Quedarnos dando vueltas al asunto no nos llevará a ninguna parte.
Alessandro se giró para quedar frente a ella. La gravedad de la decisión se reflejaba claramente en su mirada.
—Mañana salgo hacia el lugar —sentenció, como si con esas palabras diera el asunto por cerr