Aquella noche, Chloe no dejaba de dar vueltas en la cama.
La dolorosa escena de la cafetería se repetía una y otra vez en su mente.
No podía borrar la imagen de
ignorándola por completo… ni la de aquella glamurosa víbora aferrándose posesivamente a su brazo.
A pesar de los pocos e intensos encuentros que habían compartido, Chloe ya se había formado una idea muy clara de Liam.
Era despiadado.
Cruel.
Y absolutamente incapaz de mostrar corazón.
La pequeña chispa de sentimientos que creyó albergar