Chloe no podía apartar la mirada. La pareja sentada frente a ella parecía una pintura. La mujer llevaba una blusa amarilla estampada, una falda marrón oscura y unas ondas castañas que caían más allá de sus hombros. Ojos verdes. Labios finos curvados por la sorpresa. Hermosa. El hombre, vestido con una camisa azul marino, corbata negra y pantalones negros, se levantó de la silla y se arrodilló frente a ella. Un anillo de oro brilló bajo la luz. Chloe contuvo el aliento. Conocía esa escena. La ha