CAPÍTULO 91. HORA DE PAGAR
—Muchas gracias —Antonella se aclaró la garganta y se ruborizó.
— ¿Sucede algo? —cuestionó Húnter.
La mirada de la chica se iluminó.
—Me reencontré con el papá de mi hijo.
Frunció el ceño y la miró con extrañeza.
— ¿Cómo? —preguntó sin comprender. —¿Él…, no murió?
Movió su cabeza, luego de tomar las flores, lo invitó a pasar.
—Te presento a Iñaki Alvarado, el hombre por el que se me desgarró el alma al pensar que había muerto.
Húnter lo miró a los ojos y se llenó de una gran felicidad por ella