CAPÍTULO 66. UNA DECISIÓN INESPERADA
Sicilia, Italia.
Sabina lanzó el móvil hacia su cama, su rostro estaba completamente empapado por la gruesa capa de lágrimas.
—Te odio —expresó con profundo sentimiento al recordar las palabras en tono de burla de su prima.
«Me consuela saber que tienes razón y por eso estás como la esposa de Rinaldi, pero no te preocupes que no me interesa tu viejito. —Carcajeó—, quedatelo para ti solita, disfruta de sus noches de pasión. Espero que tengas un vaso con agua cerca de la mesa de noche para que co