CAPÍTULO 46. PISTAS ESPERANZADORAS
Un mes después.
Antonella se encontraba en una vieja habitación del convento, en donde por órdenes de Alondra le fue llevada la maquinaria y los muebles necesarios, para que desde ahí pudiera trabajar en sus diseños, sin necesidad de salir y exponerse.
La joven se encontraba cortando con total cuidado, la delicada seda con los moldes que había realizado, cuando Paula María y Alexia, llegaron a visitarla.
— ¿Se puede? —Pau cuestionó, entonces el ladrido de un pequeño animalito, las sorprendió.
A