Los sirvientes abren la puerta, dejando entrar a mi viejo amigo. Alessio Romano y su hermana Sienna. Me acerco a ellos y le doy un abrazo a Alessio.
— Encantado de verte de nuevo, mi amigo. Me dijo _
— El placer es mío. Respondí _ Ven, vuelve.
Los acompañó a la sala y les digo que se sienten. Desde que llegaron, la mirada de Sienna no se ha apartado de mí. No se lo diría por respeto a su hermano…
— Te olvidaste de nosotros, Caleb. Ella dijo Estaba esperando a que volvieras a vernos a Italia.
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