Son las siete. Syra finalmente llega al gimnasio. No parece entusiasmada. Me acerco a ella y todavía me mira con reproche. Seguramente por lo de ayer.
— ¿Cuánto deporte hacías antes? Le pregunté.
— Rara vez lo hice. No me gustan los deportes. Ella me dijo
Niego con la cabeza. Voy a tener que trabajar mucho con ella, entonces.
— Correr en la cinta durante diez minutos, sin parar. Le digo _ Iría aumentando la velocidad poco a poco.
Sin responderme, camina hacia la caminadora y comienza a correr.