El almacén era una tumba.
Sara estaba de pie en las sombras, con los brazos cruzados y la mirada fija en la puerta. El edificio era viejo, abandonado, el tipo de lugar donde se hacían tratos y se enterraban cuerpos. El polvo flotaba en el aire. El agua goteaba en algún punto de la oscuridad. La única luz provenía de una sola bombilla colgando del techo, balanceándose ligeramente, proyectando sombras en movimiento sobre las paredes.
Mark estaba detrás de ella, cambiando el peso de un pie a otro.