Me reclino contra un árbol, con los brazos cruzados, situado a unos metros de la casa de la manada donde se encuentra el salón de baile, esperando a Helen. Nuestra casa de la manada, anidada en el corazón del bosque, está rodeada de altos árboles, enfatizando nuestra estrecha conexión con la naturaleza como hombres lobo. Aunque la noche es joven, no podrÃa importarme menos su belleza. Mi estado de ánimo es tan agrio que ni siquiera puedo apreciar el cielo estrellado, con la luna brillan