Rose sintió una oleada de tristeza al entrar sola al apartamento. Introdujo la tarjeta en el interruptor automático de energía y todas las luces se encendieron al instante. Ese mismo día, Anais había regresado a la residencia de los Cavanaugh y, por supuesto, Matteo había puesto la salud de su madre por encima de todo. Así que, desde aquel momento, Rose estaba sola.
Lo único que la hacía sentirse afortunada era que el apartamento no estaba demasiado lejos de la oficina. Podía ir caminando si qu