Mundo ficciónIniciar sesiónRose abrió los ojos y se estiró con una sensación de comodidad y alivio. No era solo la suavidad de la cama ni el aire fresco de la habitación, sino el hombre que yacía a su lado, todavía profundamente dormido, lo que marcaba la diferencia.
En silencio, contempló a Matteo y le acarició la mejilla con ternura. Por dentro, el corazón le dolía. Cuanto más amaba a Matteo, más cerca parecía estar el m







