Rose se quedó rígida al ver a Aaron en la fiesta. Pero no había manera de explicarle por qué estaba con Matteo... al menos no en ese momento.
Sus pensamientos regresaron a lo que había ocurrido unos minutos antes...
Como Romilda había huido, Rose se vio obligada a firmar los documentos del divorcio en su lugar. Aquello también le parecía un engaño, pero no había otra opción.
—¿Y qué hacemos con la fiesta? ¿La cancelamos? —preguntó Nicole con ansiedad—. Los invitados no saben nada. No podemos si