171. Capítulo: Dolor en el alma
Sebastian se levantó esa mañana sintiéndose especialmente apático. El cansancio le pesaba en el cuerpo y la sola idea de comer le generaba náuseas. Sus ojos, rodeados de ojeras, evidenciaban el agotamiento que lo consumía. Sabía que debía alimentarse adecuadamente, pero su inapetencia le estaba jugando en contra.
Verónika, lo observaba con preocupación mientras preparaba el desayuno.
—Cariño, debes comer.
—No tengo hambre.
Al colocar un plato de frutas y un tazón de avena fresca frente a Seb