138. Capítulo: Lo Prometo
Asthon se presentó al próximo día y le entregó un sobre.
—Sé que aún no lo lees, no tienes el valor de abrir el correo. A ver si así te animas —expresó.
Sin embargo, ese día tampoco pudo hacerlo.
Y otra mañana llegó de volada.
Sebastian regresó a su despacho al día siguiente después de haber desayunado con Verónika y la pequeña Sídney. Aunque había tratado de mantener la calma, su mente se llenaba de preguntas e incertidumbre. Ya no podía aplazar más el momento de enfrentar la verdad, así que