Francine Cole llamó a Ryan un domingo por la mañana, y Elena supo por la forma en que contestó que sería una conversación difícil.
Lo notó por su quietud.
La manera en que Ryan permanecía inmóvil cuando estaba lidiando con algo desagradable era distinta de su calma habitual, del mismo modo que el frío del invierno era diferente al del otoño.
Sobre el papel podían parecer la misma temperatura.
Pero el cuerpo sabía perfectamente que no lo eran.
Respondió la llamada desde el despacho.
Dejó la puer