El ataque llegó un jueves, y vino desde tres direcciones al mismo tiempo.
Así fue como Elena supo que había sido planeado desde hacía mucho tiempo. Los ataques improvisados eran caóticos. Dejaban huecos. Este no tenía ninguno. Era preciso, coordinado y ocurrió en un intervalo de apenas treinta minutos, lo que significaba que alguien había esperado durante semanas el momento perfecto para lanzar las tres ofensivas simultáneamente.
A las nueve de la mañana, el equipo legal de Doom presentó medida