CAPÍTULO CUATRO: " Ricardo"

Se quedo cuatro dias.

El primer dia durmio principalmente y ella y su abuelo revisaron sus heridas cada pocas horas y cambiaron los vendajes y lo mantuvieron hidratado. Era un buen paciente en el sentido de que hacia lo que se le decia y uno dificil en el sentido de que observaba todo a su alrededor con una alerta que dejaba claro que siempre era consciente de mas de lo que estaba dejando ver.

El segundo dia estaba sentado y su abuelo le trajo sopa y se sento con el por una hora. Elena llego a casa del trabajo para encontrar a los dos en lo que parecia ser una conversacion seria sobre algo que se detuvo cuando ella entro. Miro entre ellos. Su abuelo no dijo nada. El hombre en la mascara no dijo nada. Ella dejo su bolso y fue a hacer la cena.

El tercer dia llego a casa para encontrarlo parado en la ventana de la habitacion de repuesto mirando la calle abajo. Se giro cuando ella aparecio en la puerta. Estaba mas firme en sus pies de lo que esperaba.

Deberias estar descansando dijo.

He estado descansando por dos dias dijo. Su voz era tranquila y sin prisa y de alguna manera ocupaba mas espacio del que las voces usualmente hacian.

Se recosto contra el marco de la puerta. Como te sientes.

Mejor. Lo dijo sin drama. Luego despues de una pausa. Por ti.

Sacudio la cabeza. Mi abuelo hizo la mayor parte del trabajo real.

Tu abuelo es un buen hombre.

Es el mejor hombre que conozco dijo simplemente.

La miro por un momento con esa expresion que empezaba a reconocer. La que tenia cuando estaba pensando algo que habia decidido no decir todavia.

Le trajo la cena esa noche y se quedo. No tenia razon para quedarse. Simplemente no se fue. Hablaron con cuidado al principio de la manera en que la gente habla cuando esta sintiendo los bordes de algo que no entienden completamente todavia. El pregunto sobre su trabajo. Ella le dijo. El pregunto cuanto tiempo habia vivido en el apartamento. Ella se lo dijo tambien. Se encontro a si misma hablando sobre sus padres. Sobre lo que habia sido convertirse en la persona responsable de todo a los diecisiete anos.

El escucho de una manera diferente a como la mayoria de la gente escucha. No estaba esperando su turno para hablar. Estaba absorbiendo realmente lo que ella decia como si le importara de una manera especifica y personal.

Le hablo sobre Lily.

No le hablaba a mucha gente sobre Lily. No de verdad. No toda la verdad. Le decia a la gente que su hermana habia fallecido y aceptaba sus condolencias y seguia adelante. No le contaba a la gente sobre la torta de osmanto o el plan del oceano o la ultima noche o la cosa que se quedo quieta dentro de ella despues que no habia vuelto del todo.

Le conto todo.

Cuando termino la habitacion estaba en silencio. El no dijo que lo sentia. No dijo que era fuerte ni que Lily estaba en un lugar mejor ni ninguna de las cosas que la gente decia que se deslizaban sobre la superficie del duelo sin tocarlo.

Dijo que suena como alguien de quien estar orgulloso.

Elena miro sus manos en su regazo. Se disculpo y fue a la cocina y se paro en el lavabo y lloro tranquilamente por unos minutos. Luego se lavo la cara y volvio.

El no lo menciono. Solo la miro firmemente cuando volvio a entrar y continuo la conversacion como si el espacio que ella habia necesitado habia sido completamente razonable lo cual suponia que lo habia sido.

La cuarta noche estaban en la cocina mucho despues de que su abuelo se habia ido a dormir. La luz sobre la mesa era la unica encendida. Le estaba hablando sobre sus planes de volver a la escuela algun dia, de obtener un titulo en negocios, de construir algo que fuera realmente suyo. El la estaba viendo hablar con una atencion tan enfocada que era casi incomoda excepto que no se sentia incomoda. Se sentia como ser vista.

Alargo la mano y toco la de el sin decidirlo. Solo alargo la mano sobre la mesa y puso su mano en la suya.

El miro hacia abajo su mano. Luego lentamente giro su mano y tomo la suya. Su agarre era calido y cuidadoso y ninguno de los dos dijo nada. La cocina estaba tranquila. La ciudad estaba tranquila afuera de la ventana. El momento se sento entre ellos lleno y sin prisa.

No pregunto que significaba. El no lo explico. Se sentaron asi por mucho tiempo.

La cuarta manana estaba bien para irse. Lo supo antes de que dijera algo. Podia verlo en la manera en que se movio cuando vino a la cocina para desayunar. Cuidadoso pero capaz. Listo.

Su abuelo le estrecho la mano y le dijo algo tranquilamente que Elena no escucho. Fuera lo que fuera hizo que el hombre en la mascara mirara a su abuelo por un momento con una expresion que estaba cerca de algo que ella podria haber llamado gratitud si lo hubiera visto en cualquier otra persona.

La miro antes de irse. Se paro en la puerta del apartamento y la miro de la manera en que la habia mirado en la cocina. Como si estuviera tratando de fijar algo en su memoria antes de que desapareciera.

Queria preguntarle cuando volveria a verlo. No lo pregunto porque tenia miedo de que la respuesta fuera nunca.

Se fue.

Se paro en la cocina y miro la mesa donde habia estado sentado y sintio su ausencia lo cual era extrano porque lo habia conocido por cuatro dias y no sabia su nombre real ni su cara.

Fue a lavar los platos del desayuno.

Veinte minutos despues lo vio.

En la mesa de la cocina debajo de su taza de te vacia. Un cheque. Lo recog io. Leyo el numero. Lo puso. Lo recog io de nuevo.

Diez millones de dolares.

Se paro en su pequena cocina en su apartamento ordinario y sostuvo diez millones de dolares en su mano y no supo si reir o llorar o sentarse en el suelo.

Trato de encontrarlo. No habia ningun Richard que coincidiera con su descripcion en ningún lugar donde miraba. El numero en el cheque se conectaba a una cuenta que no llevaba a nada util. Espero tres dias y luego otros tres y luego se paro en el banco y lo deposito y salio a la calle y se paro en la acera y penso en Lily y en un folleto universitario que habia mirado dos veces y guardado y se habia dicho a si misma que no era posible.

Fue a casa y busco la Universidad de Detroit.

Impr imio el formulario de solicitud.

Se sento y empezo a llenarlo y en algún lugar de la mitad de la pagina dos empezo a llorar. No llorar de tristeza. El otro tipo. El que viene cuando algo que se sentia permanentemente cerrado se abre un poco.

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