029

Pussycat → Gatita

Gatita caminaba por el pasillo, masticando su chicle, cuando sus ojos vieron a Rocco, y se detuvo, recordando cómo lo había besado.

Ella fue la que lo besó, entonces ¿por qué de repente estaba sintiéndose tan nerviosa?

Trató de evitarlo, pero Rocco, que estaba hablando con Jerry, la vio.

—Disculpa, hermano —dijo Rocco, y caminó hacia ella.

—Hola —dijo.

—Hola —respondió ella con nerviosismo, encontrando muy difícil mirarlo a los ojos —raro, ¿verdad?—

—Patricia —la llamó, y ella se mordió los labios.

—Mírame a los ojos, Patricia —repitió.

Había algo en la forma en que pronunciaba su nombre que siempre hacía que ella obedeciera su voluntad.

Lentamente levantó la mirada.

—¿Estás nerviosa? —preguntó.

—¿Yo? ¿Nerviosa? ¿Por qué lo estaría? —rió.

—Vamos a sentarnos en ese columpio —murmuró Rocco, y le tomó la mano. Solo la suavidad de su mano ya la hacía derretirse.

Ella lo siguió y se sentó en el columpio mientras él lo empujaba suavemente.

—¿Qué pasa, Rocco? —rió mientras
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