EILIS
El frenesí ritual de los aullidos de los recién llegados todavía vibraba en el aire cuando el pinchazo como de aguja en la base de mi cráneo se convirtió en una hoja dentada.
Aún estaba en mi forma de lobo, con la plata líquida enfriándose en mi frente, pero la dominancia que acababa de imponer sobre la manada tambaleó. Me abrí paso a través de la confusión mental del rito, forzando la marcha más allá del cansancio de la transformación para alcanzar a la única persona que importaba.
Raven