RAVEN
Las ruedas del carruaje resonaban contra la piedra irregular de una cueva. La luz de la luna desapareció, reemplazada por el parpadeo anaranjado de las antorchas montadas en las paredes. Me acurruqué en la esquina, con el pecho oprimido.
A través de la pequeña ventana con barrotes, escuché que el carruaje frenaba. Los lobos afuera hablaban, sus voces resonando en el techo de la cueva.
—Lord Arden dijo que nos moviéramos rápido —gruñó uno de ellos—. No quiere que el Príncipe encuentre un r