RAVEN
Mi corazón latió más rápido a medida que Eilis se adentraba en la habitación. ¿Había pasado algo? ¿Estábamos en problemas?
Las emociones que emanaban de él eran confusas, no lograba captar los detalles, solo un marcado límite de enojo y un trasfondo frío de miedo.
—No quiero que pienses de más —comenzó.
Las palabras equivocadas. Ahora mi mente iba a mil por hora.
—¿Recuerdas la primera vez que te convocaron ante el Consejo?
Asentí lentamente.
—Te van a convocar otra vez. Pero esta vez, yo