EILIS
La manada estaba reunida. Todos habían dejado sus puestos y sus hogares para prepararse para el rito. Un aire de nerviosismo lo llenaba todo, con un olor denso a tensión y expectación.
Este era el momento que todos habían estado esperando; sin embargo, mi mente estaba a kilómetros de distancia.
Estaba en el balcón, mirando hacia la oscura extensión de los bosques de la Costa Norte.
El Lobo dentro de mí no paraba de moverse, con las garras haciendo clic contra el suelo de mi conciencia. Me