Charlotte estaba lavando los platos y cocinando al mismo tiempo cuando Williams entró en la cocina y la abrazó por la espalda. El corazón le dio un vuelco ya que no lo esperaba; tragó saliva con dificultad y giró la cara lentamente para mirarlo.
—Vamos, continúa... No muerdo —dijo él con una sonrisa.
—Um... tú... sabes que estoy cocinando, las cosas podrían arruinarse si no me concentro —se quejó ella. Quería que se detuviera, pero no se atrevía a decirlo porque, en el fondo, disfrutaba tener s