Capítulo 38. Un malentendido.
Elizabeth había pasado la mejor noche de su vida. Le dolía todo el cuerpo, pero juró a los cielos que había valido la pena. Aunque empezó como una locura, no fue solo sexo. Noah era un experto en lo que hacía y no mentía. De la misma manera en la que él te cuidaba, te llevaba a las estrellas rápidamente.
Habían pedido servicio a la habitación porque pronto debían regresar a Londres. El viaje fue suspendido porque apareció un problema en la compañía y necesitaban de Noah con urgencia. Todo estab